Persecución nazi contra los homosexuales

Los colores de la muerte

Amarillo para los judíos, verde para los malhechores comunes, negro para los católicos y antisociales, rosa para los homosexuales. Los nazis clasificaban a sus víctimas de exterminio con coloridos distintivos triangulares que reflejaban los «delitos cometidos». En el caso de los homosexuales, estos delitos se llevaban cosidos de manera ostensible en el lado izquierdo de la camisa y en la pierna derecha del pantalón, lo cual significaba: menos comida, más trabajo y supervisión estricta. Testimonios de sobrevivientes confirman que los hombres con triángulos rosas eran especialmente maltratados por los guardias. Como en cualquier prisión contemporánea, la presencia de los triángulos rosados provocaba la misma reacción: los gays eran brutalmente asaltados y abusados sexualmente. También, los gays fueron objeto de crueles experimentos médicos. Por ejemplo, el doctor Carl Vaernet realizó, en el campo de concentración de Buchenwald, numerosas operaciones cuyo propósito era el de volver heterosexuales a los pacientes.

Una historia sin contar...

La suerte de los homosexuales en los campos de concentración nazis constituye un polémico capítulo de la historia, reivindicado por unos, pero minimizado por otros. La persecución de los homosexuales por el régimen hitleriano ha sido ignorada en gran medida porque aun tras la derrota militar de los nazis, la homosexualidad continuó siendo un crimen. Las menciones a la homosexualidad en el Código Penal permanecieron hasta 1969 en la República Democrática Alemana y hasta 1994 en la República Federal Alemana Debido a lo anterior, muchos de los sobrevivientes tenían miedo o estaban avergonzados de contar sus experiencias. Otros intentaron sumarse a las organizaciones de víctimas del holocausto, pero se sintieron marginados. A partir de 1986, luego de la publicación del libro “El triángulo rosa” de Richard Plant, los hechos empezaron a reconocerse. Pero, es hasta diciembre del 2000 – tras 55 años de la derrota de Alemania– que la Cámara Baja presentó públicas disculpas por los gays, lesbianas y travestis perseguidos por el nazismo.

De las listas “rosas” a los campos de concentración

Aunque en la década de 1920, Alemania vivió una época de relativa apertura a la homosexualidad, con el ascenso del nacionalsocialismo se endureció la legislación homofóbica. En 1933, régimen nazi endureció el artículo 175 del Código Penal que sancionaba a los homosexuales, una olvidada norma que databa de 1871. Sólo dos años después se endureció más su redacción. Se establecieron condenas por una caricia o una simple sonrisa que revelara la orientación sexual de las personas. En 1934, se fundó una división especial de la Gestapo (policía secreta) para combatir la homosexualidad. Uno de sus primeros actos consistió en establecer listas “rosas”. En 1937 la Gestapo llevó a cabo las primeras redadas en lugares de reunión de homosexuales. Entre 1933 y 1945 fueron arrestados unos 100 mil gays en Alemania, unos 50 mil oficialmente inscriptos en los archivos como criminales. Después que la Justicia los condenó a penas de 6 meses de prisión. La mayoría acabó en prisiones comunes, no obstante aproximadamente 10 mil gay alemanes fueron enviados a distintos campos de concentración. Algunos investigadores estiman que 6 mil murieron en estos campos. Otros homosexuales germanos, en un intento desesperado por salvarse de las cámaras de gas, aceptaban someterse "voluntariamente" a la castración. A muchos les quitaban la nacionalidad alemana y los expropiaban. La mayoría no recibió nunca indemnización.

Limpiando la casa por dentro: Röhm

A pesar de esta cruzada anti-gay, Ernst Röhm, fundador de las "camisas pardas", las fuerzas de choque del nazismo y amigo íntimo de Hitler, era un reconocido homosexual. También hay referencias de que Hitler tuvo desde adolescente relaciones homosexuales. Hitler defendió a Röhm diciendo que "la vida privada no importa mientras no traicione la base del nacional-socialismo". Esta medida duró poco. El 28 de junio de 1934 ordenó la ejecución de su amigo Röhm y de otros supuestos traidores. Se recuerda a este episodio como "la noche de los cuchillos largos". A una semana del hecho, Hitler invocó la homosexualidad de Röhm y prometió "limpiar de homosexuales" el partido. No solo en Alemania La persecución no sólo ocurrió en Alemania y Austria, se extendió por todos los países conquistados por Hitler, especialmente en Fracia. Pierre Seel fue uno de los primeros sobrevivientes en romper en silencio. A mediados de los ochenta publicó en Francia su libro “Moi, Pierre Seel, déporté homosexuel”. En este libro, Seel se cuenta que después de que los alemanes anexaron la región francesa de Alsacia en 1940, él fue arrestado tras haber denunciado un robo en un club homosexual. Fue brutalmente sometido a malos tratos en los campos de Schirmeck y de Struthof. En el primero fue obligado a trabajar en la construcción de un crematorio. En el segundo fue violado y su cuerpo fue utilizado como blanco humano mientras los nazis le arrojaban jeringas en vez de dardos.

Publicado en Gente10, Volumen X, Número 56 (2004)