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La Coctelera

Expediente 10

La homosexualidad no es una enfermedad. La homofobia sí.

15 Abril 2012

El registro de los daños

Administración Chinchilla Miranda

En estos primeros cuatro meses del año, la cantidad y calidad de escándalos del gobierno no nos ha dado espacio para poder asimilarlos. Estos han abarcado los tres poderes de la república, pero especialmente el Poder Ejecutivo, presidido por Laura Chinchilla.

Un gobierno que promueve mayor recaudación de impuestos tiene un Director de Tributación Directa que no tributa. Una presidenta firme y honesta, con un esposo que maneja sin licencia. El Partido Acción Ciudadana con un rígido “Código de Ética” envuelto en “errores” en el cobro de la deuda política. El Partido Libertario investigado por… La lista es de no terminar.

Recordemos una entrevista del periódico La Nación a Laura Chinchilla, en plena campaña electoral. La entonces candidata manifestaba que “una sociedad que aspira a ser solidaria, a proteger las libertades de todos y además a defender los derechos humanos no puede discriminar en el acceso a los derechos por razones de creencias religiosas, creencias políticas o preferencias sexuales”.

Además, Chinchilla añadía que “defendemos el derecho de todos los costarricenses –independientemente de sus preferencias sexuales– a tener la protección del Estado y de las instituciones y tener acceso a las distintas oportunidades que ofrece la sociedad costarricense”.

¿Un discurso más que una práctica? Seguramente ¿Una posición para ganar votos? Lo más probable ¿Propuestas que no pueden cumplirse por la ingobernabilidad imperante? No lo creo.

El actual gobierno se ha caracterizado por la homofobia y no por el respeto a la diversidad. Esta es una forma “políticamente correcta” de expresar la muy lamentable actuación de la actual administración con respecto a los temas que preocupan a nuestra comunidad.

Varios factores contribuyeron a que la aprobación de las uniones homosexuales no fueran prioridad de su gobierno.

En los primeros años el “pacto” del Partido Liberación Nacional con el diputado Justo Orozco, del partido político Renovación Costarricense, férreo defensor de la “familia tradicional”.

Además, el acercamiento de la “hija predilecta de la Virgen María” a la cúpula de la Iglesia Católica ha generado una cadena de favores y negociones explícitas e implícitas, en las cuales la comunidad gay salió perdiendo.

A esto sumamos la salida de la ministra de Salud, María Luisa Ávila, que significó un duro golpe contra la comunidad LGTB de Costa Rica, pues ella demostró con hechos ser una firme defensora, un ejemplo es la instauración del “Día nacional contra la homofobia”.

Pero, el colmo es la negativa de Costa Rica a suscribir una declaración a favor de la despenalización universal de la homosexualidad.

No hablemos de algunos países de África y Asia dónde la homosexualidad se castiga con la muerte. En Costa Rica fue delito hasta 1971, aunque esta legislación raramente se aplicó. En Belice, San Cristóbal y Nieves, Granada y Dominica se castiga con una pena de 10 años de prisión. En Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas con una multa y/o 10 años de cárcel. En Jamaica con 10 años de prisión y trabajo forzado. En Antigua y Bermuda, con 15 años. En Trinidad y Tobago, con 15 años de prisión. En Barbados y Guyana, con cadena perpetua.

Los registros de crímenes de odio van en aumento. En América Latina muere un miembro de la comunidad GLBT cada día. Brasil y México ostentan los primeros lugares, pero esta situación se extiende a Colombia y Chile, entre otros.

Pero, en las Naciones Unidas, el gobierno de Laura Chinchilla vota en contra de una propuesta para despenalizar la homosexualidad. Al mismo tiempo, que Costa Rica gana una plaza por tres años en el Consejo de Derechos Humanos. El Canciller, René Castro, luego del proceso de elección, manifestó que “el resultado evidencia el reconocimiento a la trayectoria, credibilidad y prestigio de Costa Rica en el ámbito internacional, y su consistencia en la defensa y protección de los derechos humanos”.

¿Acaso los gays no somos humanos? ¿Acaso los gays no votamos ni pagamos impuestos? ¿Acaso no hay políticos y empleados públicos que son gays? ¿Acaso los gays no votamos por Laura Chinchilla?

Publicado en Gente10, Volumen XII, Número 103 (2012)

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2 Febrero 2012

Invisibilidad y censura en China

La política de “los tres noes” sobre la homosexualidad

¿Cuál es la primera potencia mundial? ¿Estados Unidos o China? ¿Cuál es nuestro principal “aliado”? ¿Estados Unidos, que aunque actualmente es nuestro primer mercado importador y exportador, pero se encuentra en una recesión económica? ¿O China, cuya economía ha crecido a pasos descomunales, esquivando la recesión, y nos ha dona grandes cantidades de dinero?

¿El gobierno chino es respetuoso, tolerante o homofóbico? No hay que dudar que la política sobre la homosexualidad de China repercutirá en muchos países del mundo, incluyendo Costa Rica.

Entre la invisibilización y la censura

El gobierno chino tiene la política de "los tres noes": no aprobar, no desaprobar y no promover (不支持, 不反, 不提倡).

Por lo que, hay una discriminación “sutil” y una total indiferencia: no hay normas de la discriminación por identidad sexual, pero tampoco se ha promulgado ninguna ley para normalizar la homosexualidad. En pocas palabras, la política del gobierno chino es invisibilizar a los homosexuales.

Para explicar esta situación, se debe tomar en cuenta que a pesar de los avances económicos, China es un país comunista, en consecuencia la libertad es restringida, en particular la libertad de expresión, y es generalizada la práctica de la censura en los medios de comunicación. En contrapartida, la homosexualidad fue despenalizada en 1997 y no se considera enfermedad desde el 2001.

Así que aunque las agresiones a los gays en China son raras, la censura es generalizada.

Este gobierno ha censurado todas las películas con contenido homosexual, como “El secreto de la montaña” (Brokeback Mountain) e incluso censuró el discurso de su director, Ang Lee, ya que criticaba la postura china sobre la homosexualidad. Es imposible ingresar a sitios de contenido gay en internet. Tampoco se transmiten programas televisivos que tratan la homosexualidad por considerarlos contrarios a la forma de vida saludable de China.

¿Hacia dónde vamos?

Tradicionalmente, la homosexualidad era parte “normal” de la cultura china, como los atestiguan los registros desde dinastía Han (206-220 DC), numerosas obras literarias y las principales prácticas religiosas.

En un intento por desprenderse de su pasado feudal, tras la Segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista de China empezó a considerar la homosexualidad un problema social, persecución que tuvo su clímax en la Revolución Cultural.

Esta situación cambió ligeramente desde finales de los 70, cuando Deng Xiaoping puso a China en la senda de las reformas de mercado y abrió la economía al mundo exterior. Algunos expertos consideran que el capitalismo podría incidir en la apertura democrática de China, pero el Partido Comunista se ha mantenido inamovible hasta el presente.

¿Cuál será el camino que seguirá China acerca de la libertad de expresión y los derechos humanos? ¿Cuáles con sus repercusiones en el mundo y en Costa Rica?

Debemos hacer un recuento de lo que ha sucedido en los últimos años.

Antes, el gobierno costarricense abogaba por la independencia del Tíbet y criticaba la situación de los derechos humanos en la República Popular de China y tenía relaciones con la República Democrática de China (Taiwán).

Luego de algunos millones de yuanes en donaciones, asesorías, préstamos blandos e inversiones, esta situación ha dado un giro de 180 grados.

Ahora, se ha olvidado la situación del Tíbet, no se habla sobre los derechos humanos en China y Costa Rica no tiene embajada en Taiwán.

¿Cómo repercutirá la política china sobre la homosexualidad en otros países, particularmente en Costa Rica? ¿Qué caminos tomará en el futuro este gigante mundial?

Solo las arenas del tiempo nos darán la respuesta.

Publicado en Gente10, Volumen XII, Número 102 (2012)

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6 Enero 2012

Origen de los pantalones caídos

¿Moda gay?

Desde hace mucho tiempo, los pantalones son símbolos de poder, hombría y masculinidad. La Real Academia Española en su diccionario oficial registra expresiones como "fajarse o amarrarse los pantalones" (encontrarse con coraje y decisión), "bajarse los pantalones" (ceder en condiciones poco honrosas), "llevar bien puestos los pantalones" (ejercer habitualmente la autoridad) y "ponerse los pantalones" (imponer su autoridad).

Tal vez estas expresiones no se apliquen a la moda actual de los pantalones caídos que muestran la ropa interior. Pero antes de discutir este punto, empecemos con un poco de historia.

Origen de los pantalones

Todo empieza con San Pantaleón de Nicodemia (en la actual Turquía), un mártir cristiano que fue decapitado en el año 305. Pantaleón significa "todo misericordioso".

En la Edad Media, los venecianos dominaron el comercio en el Mar Mediterráneo y, en sus viajes por tierras turcas, supieron de este santo y le tomaron devoción. Pronto, San Pantaleón se convirtió en el santo patrono de Venecia y fue construido el Templo de San Pantalón. Tanta promoción dieron los venecianos a este santo, que eso les valió el apodo de "los pantalones". Además del santo, los venecianos copiaron la vestimenta de los turcos: unos calzones largos y entallados en los que predominaba el color rojo: los primeros pantalones.

En el siglo XVII, se popularizó un tipo de teatro en Italia en la que uno de los personajes principales era la caricatura de un veneciano, con calzón rojo y con el nombre de "Pantaleón". Esto aumentó la fama de la prenda y de su nombre en muchas regiones de Europa, entre ellas Francia.

La Revolución Francesa cambió al mundo: guillotinó a un rey, impuso el sistema métrico y se vistió con pantalones. En lugar del calzón y las medias de seda que simbolizaban la nobleza, los revolucionarios se pusieron "sans-culottes", también llamados pantalones, en referencia al nombre del personaje de las comedias italianas.

A finales del siglo XVIII, la palabra y la prenda pasaron de Francia a España. Como era una prenda exclusivamente masculina, se convirtió en símbolo de hombría.

Origen de los pantalones caídos

La actual moda de usar los pantalones caídos tiene su origen en las prisiones de Estados Unidos.

La explicación más conocida indica que esta moda nació porque las autoridades de las cárceles entregaban a los reos de vestidos de talla grande y, además, era prohibido usar fajas. Así que los reos se veían obligados a caminar con pantalones que se les caían al caminar.

Luego esta "moda" (si se puede llamar de este modo) fue adoptada por la comunidad afroamericana, particularmente los raperos y copiada por todos los demás.

Otras versiones

Pero existen, algunas "leyendas" urbanas sobre el origen de la moda de los pantalones caídos, repasaremos tres.

La primera indica que esta moda nació en las prisiones de Estados Unidos, como "señal" para indicar que los reclusos que estaban "deseosos" de mantener relaciones sexuales con otros presos (léase penetración); pero necesitaban pasar desapercibidos para los guardias de la prisión para no sufrir consecuencias. En resumen, quienes utilizaban los pantalones caídos bajo la cintura, mostrando parcialmente las nalgas, daban a entender que estaban "disponibles" para...

Otra "leyenda" señala que los que usaban los pantalones de esa manera eran personas obligadas a tener relaciones sexuales con algún preso, en otras palabras "tenían dueño". Por lo tanto, los demás reos no debían molestarlos sino querían no tener problemas con el "dueño".

Una tercera "leyenda" indica que esta moda nació como una protesta y compañerismo hacia un reo a quien le era prohibido usar cinturón por tener en "vigilancia de suicidio". Los otros reos por solidaridad empezaron a usar sus pantalones caídos como los del reo potencialmente suicida. Desde mi punto de vista, esta explicación me parece muy homosexual o, por lo menos, "homosocial".

Me gustaría pensar que alguna de estas tres explicaciones es la verdadera y la "historia oficial" es una mentira, pero por mientras solo quiero disfrutar viendo el trasero de mi vecino adolescente que cuando camina por el barrio.

Publicado en Gente10, Volumen XII, Número 101 (2012)

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5 Enero 2012

Gaydar: ¿mito o realidad?

Capacidad innata de “identificar” homosexuales

Todo el mundo sabe, o cree saber, lo que es la homosexualidad.

Muy pocos saben lo que no es.

Carlo Frabetti

 

Gaydar es un juego de palabras entre “gay” y “radar”. Se utiliza para definir la “habilidad”, el don o el olfato para detectar personas gays. También conocido como “maricómetro”.

He leído de esto en varias páginas de Internet y conversado con mis amigos. Pero, ¿en verdad existe esta “habilidad” propia de personas homosexuales y de pocas personas heterosexuales?

Este “sexto” sentido hubiera sido muy útil para diversos gobiernos homofóbicos y “terapias de conversión” para determinar cuándo una persona está curada, como las que hace Juan José Vargas –el de ““No se complique, viva feliz”- pretende “curar” a los homosexuales.

Las personas que tratan de “diagnosticar” homosexuales han ideado dos máquinas que no han funcionado el pletismógrafo penil y el electropsicómetro (alias la "Fruit Machine"o detector de frutas).

La idea básica del pletismógrafo es que la excitación sexual se traduce en la erección del pene. El procedimiento consiste en exhibir fotografías o videos de hombres y mujeres desnudos mientras se tiene la banda ajustada al miembro viril. Si el hombre reacciona a los de su mismo sexo sería homosexual, si es a las mujeres sería heterosexual y si responde a ambos sería bisexual.

En el papel suena perfecto, pero en la práctica resultó inútil. Principalmente porque –como todos hombres sabemos- nuestra “segunda cabeza” a veces piensa por sí sola, sin relación con la vista.

Por otro lado, el electropsicómetro o “el detector de frutas” fue usado principalmente para descartar homosexuales en las fuerzas armadas. Pretende detectar medir la dilatación de la pupila a estímulos eróticos.

En el caso, la imprecisión es aun peor, pues los cambios en la pupila tienen menos de un milímetro de variación y este aparato era bastante malo midiéndola.

Además, conozco varios hombres gays que les encanta la pornografía heterosexual, la pornografía gay no les excita. He leído sobre las “fujoshi”, palabra japonesa que puede traducirse como “mujeres podridas”, aquellas heterosexuales que les gusta el “manga” con contenidos eróticos homosexuales. Seguramente existen lesbianas que les gusta ver porno gay, pero en realidad no conozco ninguna.

Retomando el tema, recuerdo una vez que me invitaron a mí y a mi pareja a una fiesta. La cumpleañera tenía una pregunta importante, quería saber si uno de sus amigos era o no homosexual. Así que nos preguntó directamente si el “maricómetro” sonaba. Claro que sonaba, activaba una alarma, como el robot de “Perdidos en el espacio”: “peligro, peligro”; en este caso decía “es gay, es gay”.

Una amiga dice que tiene una habilidad para reconocer personas gays con solo mirarlos un momento. En contraste, tengo tres o cuatro amigas que se “acuestan” y hasta tienen hijos con homosexuales, sin ni siquiera tener una idea de que ellos lo hacen para “aparentar”, para probarse si les gustan o no las mujeres o simplemente para cambiar la rutina (en este caso hay casos de opción múltiple).

En el proceso de escribir este artículo he pasado por varios diferentes momentos.

Unas veces pensé que este “don” no existe, que es una mentira que hemos construido. Si el “fulanito” es guapo, claro que es gay; si es “feo”, no lo “alzo” a ver para cuestionarme “con cuál pata patea”.

Otras veces, pensé en la relación masculinidad y homosexualidad. En otras palabras, si el “fulano” mueve mucho las manos es gay, si anda bien vestido es gay, si sabe sobre moda es gay. Pero, sé por experiencia que el gusto sexual no tiene relación directa con la ser afeminado.

Este es muy mito muy difundido construido por una sociedad heterosexista y los gays nos “hemos tragado” ese cuento. Probablemente tanto se ha repetido este “cuento” que tal vez ya es real. Tal como dijo Paul Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hilter, “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.

Sin embargo, mi experiencia y la de muchos asegura que es posible reconocer a un gay, es como mirarse al espejo, ¿cómo no reconocer a un hermano en este difícil camino de identidad personal y social?

Además, la controversia se volvió más grande cuando me pregunté: ¿y para qué es necesario tener un gaydar?, ¿cuál es el objetivo de esta discusión interna?

La principal razón es etiquetar a las personas. Las personas que acostumbran etiquetar la orientación sexual de otros se les denomina “pomosexual”. A veces la clasificación no es tan fácil, además de la homosexualidad y el heterosexual “exclusivos”, hay que pensar en los “curiosos” y los “flexibles” (no es gay pero se apunta).

Además, en el caso de los gay, hay que agregar “pasivo”, “activo” o “versátil”. Habría que añadir a los “enclosetados” y los reconocidos, así puede decir que yo sé que “Fulanito” es gay aunque ni él no haya dado cuenta de esto.

Si todos somos personas, ¿para qué es importante “salir del closet”?, ¿para qué es importante “etiquetarse” para caminar en la sociedad?

Recordemos la política nazi de poner insignias de colores en los campos de concentración: amarillo para judíos, rojo para prisioneros políticos, verde para criminales comunes, marrón para los gitanos, rosa para hombres homosexuales…

¿No será la idea del gaydar la misma raíz que esta práctica nazi de exterminio? Señalar con un dedo acusador a quien es diferente. En otras palabras, la existencia del “gaydar” supone que para la identidad de una persona, un aspecto muy relevante es su orientación sexual y su “posición” en la cama (activo o pasivo).

En contraste con todo la anterior, la mayor forma de discriminación que existe es la invisibilización y su hermano el encubrimiento, si las diferencias no existen, no hay discriminación.

La invisibilización designa una serie de mecanismos culturales que lleva a omitir la presencia de determinado grupo social; estos procesos afectan particularmente a grupos sociales sujetos a relaciones de dominación. Por otro lado, el enmascaramiento son los mecanismos utilizados por las personas estigmatizadas para encubrir su identidad ante terceros; en otras palabras, ocultarse o fingir.

Los gays, en particular los jóvenes, sienten mayor aislamiento que otros grupos discriminados ya que son “invisibles” o fingen ser “normales”. Un persona no hace una chiste racista al frente de un negro, pero si hace un chiste homofóbico frente a un homosexual, porque no lo “ve”. Un adolescente negro puede conversar con su familia, en contraste un adolescente gay puede tener una novia para aparentar se “normal”.

Por el principio de igualdad, es necesario “tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”, para lo cual primero hay que reconocer la diferencia. Así, el “gaydar” implica que existe una diferencia entre homosexuales y heterosexuales, y que dicha diferencia es tan obvia que se ve a simple vista, ni la invisibilización ni el enmascaramiento funcionan.

Para finalizar este artículo, yo termino con más preguntas que respuestas, con incertidumbres que certezas sobre la existencia del gaydar y su “objetivo”.

 

Publicado en Gente10, Volumen XII, Número 100 (2011)

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5 Enero 2012

Confirmado: Los hombres homofóbicos se excitan con el porno gay

¿Serán, en el fondo, homosexuales reprimidos?

Una vieja canción dice “Si tú me odias quedaré yo convencido/Que me amaste, mi bien, con insistencia/Pero, ten presente, de acuerdo con la experiencia/Que tan solo se odia lo querido solo se odia lo querido”.

Esta afirmación de la “sabiduría popular” fue comprobada científicamente por la Universidad de Georgia, según publica la revista “Psychology Today”. Se trata, en realidad, de un estudio publicado en 1996, pero que ha vuelto a ser noticia tras un artículo publicado en el blog “The Big Questions” de la citada revista.

En resumen, la investigación demostró que los hombres heterosexuales homofóbicos tienden a excitarse más con la pornografía homosexual que hombres heterosexuales que no lo son.

¿Cómo se realizó el estudio?

El Departamento de Psicología de la Universidad de Georgia realizó una prueba que consistió en comparar las reacciones entre varones heterosexuales homofóbicos y no homofóbicos.

Para clasificar a los hombres en homofóbicos y no homofóbicos, los investigadores aplicaron un cuestionario para medir las actitudes frente a la homosexualidad, el llamado “índice de homofobia”.

Se dividió a un grupo de varones en función de los resultados de dicho cuestionario: 35 hombres fueron considerados homofóbicos y 29 fueron clasificados como no homofóbicos.

A todos se les colocó un dispositivo que medía la excitación sexual de su pene y se les pasaron tres vídeos pornográficos: heterosexual, lésbico y gay.

¿Cuáles fueron los resultados del estudio?

Los resultados generales arrojaron la conclusión de que los vídeos heterosexuales y lésbicos excitaban a todos por igual.

Mientras que el porno gay no causaba ningún efecto en los heterosexuales no homofóbicos; pero, sí se producía un aumento del tamaño del pene en los homofóbicos, la excitación varió entre media y completa erección.

¿Un homofóbico es, en el fondo, un homosexual reprimido?

Aunque faltan más investigaciones, el citado estudio parece corroborar la teoría de Freud de que uno experimenta sentimientos negativos hacia lo que desea en lo más profundo, pero que trata de reprimirlos.

Esta idea de Freud es similar a una de las creencias populares más extendidas, sobre todo entre la población LGTB: muchos hombres homofóbicos son, en realidad, homosexuales reprimidos que intentan “manejar” esta situación con rechazo.

En otras palabras, es cierto que los hombres homofóbicos son en realidad homosexuales reprimidos.

 

 

Publicado en Gente10, Volumen XII, Número 99 (2011)

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25 Mayo 2011

La homosexualidad en Japón

Entre el pasado y el presente

La homosexualidad en Japón ha sido documentada desde tiempos remotos, desde las primeras crónicas escritas. Actualmente, Japón es uno de los países asiáticos donde existe menos homofobia.

No tiene legislación contra la homosexualidad. Por el contrario, tiene algunas leyes protectoras para los homosexuales; por ejemplo, gobierno de Tokio ha aprobado leyes que prohíben la discriminación laboral basada en la identidad sexual.

La homosexualidad nunca ha sido considerada un pecado por parte de la sociedad o la religión (budista o sintoísta). Solo fue restringida por prohibición legal durante un breve período de tiempo (1873-1880), como consecuencia de la relación con el Occidente.

Antiguo Japón: Crónicas de los nobles

El término se ha usado ampliamente para referirse al sexo entre hombres en el Japón antiguo era “nanshoku” (男色), que literalmente significan colores de varón. La palabra 色 (color) todavía tiene el mismo significado de placer sexual en Japón y China.

Existe una variedad de referencias literarias hacia el amor al mismo sexo, pero muchas son sutiles pueden ser consideradas las declaraciones de afecto por amigos. De todas formas, estas referencias existen y se multiplican en el Período Heian (del año 794 a 1185).

A principios del siglo XI, se escribe “Genji Monogatari” (Historia de Genji), considerado la primera novela escrita en Japón. Cuenta la historia del príncipe Genji; sus 54 capítulos incluyen toda su vida amorosa, su recuperación del poder imperial y la vida de sus hijos tras su muerte.

En la “Historia de Genji”, los hombres son frecuentemente cautivados por la belleza de los jóvenes. En una escena el Genji es rechazado por una dama; pero duerme, en cambio, con su hermano: “Genji acercó al joven junto a él... Genji, por su parte… encontró al joven más atractivo que su fría hermana”.

Existen varios diarios de los nobles de la época Heian con contienen referencias a actos homosexuales. Algunos incluso contienen referencias a emperadores inmersos en relaciones homosexuales y a "hermosos jóvenes retenidos para su uso sexual" por estos gobernantes.

También en los “Cuentos de Ise”, escritos en el siglo X, se puede apreciar homoerotismo; por ejemplo, los sentimientos de angustia reflejados en el poema que un hombre le dedica a otro: “Es difícil creer/que estés tan lejos/porque yo/jamás podré olvidarte/y tu cara/estará siempre frente a mí”.

Moderno Japón: Manga y animé

En la actualidad, Japón produce muchos mangas y animes que tienen contenido homosexual y se pueden adquirir generalmente en las librerías. Algunos están dirigidos principalmente a mujeres.

Se emplean varios términos en Japón para referirse a ellos. Pero, estos términos difieren a los utilizados en Occidente, donde se emplea principalmente "yaoi" y "shōnen-ai".

“Yaoi” el término usado para referirse a descripciones gráficas se sexo homosexual y/o drama de temas adultos. En contraste, “shōnen-ai” es usado para referirse a situaciones románticas con personajes más jóvenes. En Japón, el ”shōnen-ōai” está dirigido más hacia las mujeres jóvenes que hacia los hombres homosexuales.

El yaoi se clasifica según las características en “bishōnen”, “biseinen, “bara-larguer” y oyaji.

En los “bishōnen“ (literalmente "hermoso joven") los personajes que poseen una apariencia más afeminada, valorizándose de "andróginos"; normalmente, siempre más pasivos. Por el contrario, en la categoría “biseinen” (literalmente "hombre bello"), los protagonistas representan una personalidad más activa y un físico más maduro. En los “bara-larguer” – que son menos comunes- los hombres son a menudo muy musculosos y, a veces, peludos. Por último, en los “oyaji” (que significa "padre" o "tío") se presentan relaciones sexuales incestuosas donde el padre o tío tiene mediana edad o son ancianos.

Gei-comi ("gay-comics") son cómics de corte homosexual dirigidos a hombres homosexuales. Mientras que en los comics “yaoi”, generalmente, se designa a uno de los miembros de la pareja un rol femenino, en el gei-comi ambos se describen masculinamente y en una relación de iguales.

Las ilustraciones corresponden a "netsuke", esculturas de origen japonés

Publicado en Gente10, volumen XVIIII, número 98 (2011)

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13 Marzo 2011

La Canción Lila: El primer himno gay

Pues somos distintos a los demás,

que sólo han amado a paso acompasado de la moral.

Pasear primero curiosos por mil maravillas,

y para los que finalmente sólo existe lo banal.

Pero no sabemos como se siente,

porque todos somos hijos de otros mundos.

Sólo amamos la noche lila, que es bochornosa,

porque somos distintos a los demás.

 

Estribillo de “Das lila Lied” (La Canción Lila) (1921) de Kurt Schwabach

En la lista de “canciones gay” sobresalen muchos temas en español.

Solo por citar unos ejemplos de canciones recientes: “Todos me miran” de Gloria Trevy y “Que nadie vea” de Arjona y “Cuando nadie me ve” de Alejandro Sanz. Algunos temas de Chanoa "Cuando tú vas",  “Sol, noche y luna”, “Profano o sagrado”. A mí personalmente me encanta “Ten cuidado con el corazón” de  Alejandra Guzmán.

No pueden obviarse canciones como “A quien le importa” de Alaska y Dinarama, relanzado por Talía. “Mujer contra mujer”, “El fallo positivo” o “La fuerza del destino”, entre otras, de Mecano. “Desesperada” de Marta Sánchez (que es icono gay en España). Es difícil elegir una de Mónica Naranjo: “Sobreviviré”, “Pantera en libertad” o “Las chicas malas”. Siguiendo con los españoles, Miguel Bosé tiene “Amante bandido”, “Los chicos no lloran” y “El hijo del capitán Trueno”.

En otros países, Chavela Vargas tiene fama de cantar canciones gays, pero “nadie es profeta en su tierra”; de ella puede nombrarse “Tú me acostumbraste”. O una diva de otras épocas como Olga Guillot con “Soy lo prohibido”.

“Muñecas de porcelana” de Don Omar, con un ritmo más caribeño. O con acento de la trova cubana “Y Mariana” de Silvio Rodríguez.

Esto solo para hablar de temas en español, algunos de los cuales se pueden considerar como verdaderos “himnos”. Sin embargo, el primer “himno gay” es la alemana “La Canción Lila”, que data de 1921.

De la libertad a los campos de concentración

La llamada República de Weimar en Alemania fue una corta época de mejora de las condiciones para los gays. Esta época de la historia alemana comenzó con la derrota en la Primera Guerra Mundial y terminó con el ascenso de Hitler como canciller; por lo tanto, se extendió entre los años 1919 y 1933.

La comunidad LGBT mejoró sus condiciones, sobre todo en las ciudades; Berlín se convirtió el centro de una nueva subcultura homosexual. Este espacio de maniobra permitió la creación de asociaciones y clubs. Magnus Hirschfeld crea su “Institut für Sexualwissenschaft” (Instituto para la Ciencia Sexual)  y funciona “Eldorado”, mítico club gay.

El Institut für Sexualwissenschaft (Instituto para la Ciencia Sexual) fue una institución privada para el estudio y la investigación sexológica en Alemania de 1919 a 1933. Tenía divisiones médicas, psicológicas y etnológicas. Fue pionero mundial en la defensa de los derechos civiles y la aceptación social para homosexuales y transgénero.

Por otro lado, en 1926 abrió allí sus puertas el cabaret Eldorado. Konrad Haemmerling lo describe, en su “Guía por el Berlín libertino”, como “un local de travestidos escenificado para el morbo de la metrópoli de mundo”. Su programa incluía espectáculos de transformistas. El Eldorado consiguió ser muy famoso, por lo que se convirtió  en una atracción turística para nacionales y extranjeros.

Todo lo anterior fue totalmente silenciado y reprimido por el Nacional Socialismo, comandado por Adolf Hitler, que quemó libros relacionados con los gays, los envió al manicomio y a la castración y, finalmente, estableció campos de concentración.

Somos hijos de otro mundo, solo amamos la noche lila

El contexto de la República de Weimar y, específicamente, de la subcultura gay de Berlín, Kurt Schwabach compuso la letra y Arno Billing (seudónimo de Mischa Spoliansky), la música de la “Das lila Lied” o “La Canción Lila”. Ambos dedicaron la canción a Hirschfeld, renombrado dirigente del movimiento gay.

El color lila simbolizaba la homosexualidad. Actualmente, en el contemporáneo movimiento de liberación LGBT, en la que el rosa ha pasado a ejercer esa función, aunque el violeta o lila se ha mantenido dentro del movimiento feminista y el movimiento lésbico.

“Das lila Lied” pasó pronto a pertenecer a la cultura homosexual, tanto en pequeños círculos privados, como en grandes bailes. Por ejemplo, un pianista de películas mudas cuenta que lo empleó en una historia similar a “Víctor y Victoria”. También se conoce una representación de Wilhelm Bendow, que hizo decorar el escenario completamente en violeta y vistió un esmoquin lila.

En la revista “Die Freundschaft” se publicó la carta de un lector: “Le enseñé… a mi madre y mi hermana estos versos, que también suenan como un poema sin la música. Mi madre y mi hermana… me dieron la mano y me dijeron: “Creo que ahora puedo comprenderte”. Ambas mujeres, que sólo se encuentran relativamente cercanas a nuestro asunto y cuyo gran amor había ahora llegado hasta mí, me entendieron”.

En contraste, el periódico Staatsbürgerliche Zeitung comentó sobre esta canción: “como siempre, cada vez más desvergonzadas las apariciones públicas de los desviados sexuales y cuan grande el peligro de contagio, sobre todo para nuestra juventud”.

La música fue publicada en la editorial “Verlag Carl Schulz”, que también editaba la revista homosexual “Die Freundschaft”. El éxito fue tan grande, se imprimieron varias ediciones. Luego se realizaron, al menos, tres grabaciones orquestales. Después se puso a la venta una grabación de orquesta con el estribillo cantado.

Una canción de orgullo

La canción se compone de dos estrofas y un estribillo. Del estilo de la canción se deprende orgullo. El punto de vista de Hirschfeld, ver a los homosexuales como un tercer sexo intermedio, se encuentra reflejado en algunas líneas.

En la primera estrofa se pregunta si es adecuado marginar y prohibir por ley a gente buena e inteligente por cuyas venas corre una sangre especial. En la frase de transición se afirma que la mayoría de los afectados, a pesar de todo, están orgullosos de ser distintos.

El estribillo inicia con “Pues somos distintos a los demás”, en que deja claro que no se ama a la misma manera que el resto del mundo, que siente mucha curiosidad por todo aquello fuera de lo común.

En la segunda estrofa se pregunta por qué se atormenta a las personas para que acepten la moral general. Tampoco la amenaza con la horca evitará que los gays y lesbianas sean diferentes; la gente que exige estas penas debe ser llorada. El final está dedicado a una perspectiva positiva, pero que no llegaría hasta después de la II Guerra Mundial.

Marlene Dietrich con Mischa Spoliansky

 

Publicado en Gente10, volumen XVIIII, número 97  (2011)

 

 

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12 Febrero 2011

Dos fragmentos de la historia de los gays en Costa Rica

La historia de los gays en Costa Rica es la historia de un proceso de invisibilización y discriminación

Por un lado se nos ha ocultado la existencia misma de los gays, por ejemplo no somos mencionados en los libros de historia. Por lo que somos un grupo sin pasado, por ende sin identidad ni experiencia para enfrentarnos eficazmente al futuro.

Los pocos datos que existen nos permiten imaginarnos un mundo de discriminación y estigmatización, que no para muchos ha cambiado. Así, los siguientes fragmentos de periódicos nacionales de los años 50, nos muestran a los homosexuales como delincuentes, en particular como adeptos a la prostitución.

Este ligamen homosexualismo–delincuencia es la causa de acciones policiales como cateos en la calle y redadas en lugares de ambiente, que continúan hasta la actualidad. De las declaraciones del Lic. Édgar González, catedráticos de la Universidad de Costa Rica, sobresale la existencia de fiestas de ambiente, que según dice terminan en orgías. También nos habla de prostitución de jóvenes, aspecto que es ahondado por Manuel J. Guerra, presidente del “Consejo Superior de Defensa Social”, organismo estatal que tenía dentro de sus funciones disminuir la incidencia de los crímenes sexuales, dentro de los cuales tiene un puesto preferente la homosexualidad. Este funcionario dice que un joven prostituto podría cobrar “hasta doscientos colones”, que en la actualidad equivaldrían a ¢56.000, tomando en cuenta que cada ejemplar de La Nación costaba ¢0.25 y ahora cuesta ¢70.

Catedrático de la Universidad denuncia casos de homosexualidad entre estudiantes (Diario Nacional, 15 de setiembre de 1958)

“Personalmente he presenciado el caos de un joven que alquilaba un cuarto destartalado en el que recibía ciertos días de la semana a amiguitos, todos ellos adolescentes y estudiantes de liceos públicos y privados. La reunión la dedicaban en una primera etapa al baile, no sin antes haber cambiado sus vestidos por los de mujer, siguiendo luego una verdadera orgía de prácticas homosexuales. Tengo conocimiento también que hay adultos cuya perversión sexual es ya franca y decididamente patológica, que ofrecen dinero a los adolescentes con tal que se entreguen a prácticas homosexuales. Si me atrevo a afirmar que el homosexualismo está aumentando en el país y su incidencia en las filas de los adolescentes...”

Lic. Édgar González, Catedrático de Psicología de la Universidad de Costa Rica

Declaraciones del Consejo Superior de Defensa Social a propósito de un editorial de La Nación (La Nación, 16 de mayo de 1957)

“Efectivamente, por una minuciosa información recogida y los datos en poder del Consejo Superior de Defensa Social, estoy en posición de poder asegurar que existe en Costa Rica una prostitución de varones perfectamente organizada que extiende sus ramificaciones por todas las capas sociales, aún las más elevadas. Existen centros clandestinos de pervertidos sexuales, en donde se practica el vicio con asocio de mariguana, estupefacientes y alcohol. Existen individuos tipo “alcahuete” que hacen su modus vivendi ofreciendo mozalbetes a los viciados adinerados quienes pagan hasta doscientos colones al proveedor, cuando la mercancía es “fresca”; cuando ésta pasa a ser de segunda mano, los precios van bajando y los jóvenes pasan a segunda o tercera categoría, cotizándose a cien, cincuenta, veinticinco y menos colones a medida que se ofrecen a las capas menos pudientes aunque no menos depravados hasta que terminan estos arrastrándose en los más bajos estratos de la escala social hasta hundirse en los abyectos bajos fondos de la delincuencia general”.

Manuel J. Guerra, presidente del Consejo Superior de Defensa Social

Publicado en Gente10, volumen IV, número 20 (1998)

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